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¿DÓNDE ESTÁ EL REFUGIO?

Hace unos días veía un documental acerca de las últimas investigaciones del cosmos y me sorprendía cuánto ha avanzado la ciencia y cuántas preguntas quedan sin resolver.

“No existe refugio ante el cambio en el cosmos” decía la voz en off. Qué frase más poderosa pensé.

No hay nada que te salve del cambio. No hay espacio al que puedas acudir para evitar el cambio. No hay refugio que te proteja de lo que se mueve, evoluciona y progresa.

Pensé en esta frase desde lo más micro. Desde nosotros como individuos y vino a mi mente mi última década vivida y todos los momentos de cambio que experimenté. Los listé y registré más de 15 poderosos puntos de inflexión.

No fue sólo mirar esa lista sino que también observar cuánto me había tardado transitar, desde el punto de inflexión al siguiente estado, a la nueva etapa. Para mi sorpresa descubrí que en varios de los episodios había tardado meses o años en moverme, y me observé aferrada de eso que ya no existía y que se había movido a metros o kilómetros de mi y que lo único que había provocado había sido la pérdida de valioso tiempo.

El cambio es inminente, en el cosmos y en el micro-cosmos de nuestra vida. Resistirnos es sufrir, es ralentizar eso que es inevitable.

Disponernos a cambiar, situarnos en modo “movimiento”, disponernos a transitar a la siguiente etapa parece ser una alternativa más liviana y posiblemente asertiva de vivir. Pero eso implica necesariamente la observación de nuestros procesos internos, de nuestras emociones, de nuestros pensamientos y de la perspectiva impermanente de nuestra existencia.

Este pensamiento aplicado en el micro-cosmos de nuestra vida individual es aplicable con la misma claridad para nuestros equipos. Enfrentamos un momento histórico en el mundo, en el que el cambio acelerado (con apellidos como tecnológico-social-político-ambiental-humano) es la constante y la incertidumbre gobierna. Para este punto de inflexión, que afecta a miles de industrias, negocios, compañías y equipos, no hay refugio.

En el vasto cosmos como en nuestro pequeño planeta y aún más, en nuestras micro-esferas, no hay refugio ante el cambio, por lo que vamos, pregúntate que yo también me hago estas 3 preguntas:

¿Cómo me dispongo a ese cambio que me golpea la puerta?

¿Cómo me resisto menos a ese cambio que ya llegó y que me invita a moverme?

¿Cómo ayudo a mi equipo, colaboradores, socios a disponerse positivamente a los cambios?

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